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¿Por qué los gatos amasan? La ciencia detrás de 'hacer galletas'

28 de febrero de 2026 KittyCorner Team

Si alguna vez te has acomodado en el sofá con una manta suave, solo para que tu gato se acerque, ronronee fuertemente y comience a empujar rítmicamente sus patas delanteras hacia adentro y hacia afuera de la tela, has presenciado uno de los comportamientos felinos más comunes y a la vez menos comprendidos.

Conocido coloquialmente como “hacer galletas”, “amasar masa” o “marchar”, esta acción rítmica y alterna de las patas es reconocida por prácticamente todos los dueños de gatos. Algunos gatos lo hacen con las garras completamente retraídas, lo que resulta en un suave masaje. Otros extienden sus garras por completo con cada empujón, convirtiendo el “masaje” en una dolorosa sesión de acupuntura para cualquiera que tenga la desgracia de quedar atrapado debajo de ellos. Algunos gatos incluso chupan la manta mientras amasan, con los ojos vidriosos en completo éxtasis.

Pero, ¿por qué lo hacen? ¿Están tratando de ablandar tus piernas? ¿Están aburridos? Como ocurre con muchos comportamientos felinos peculiares, la respuesta combina biología evolutiva, instintos neonatales y comunicación olfativa.

A continuación, la explicación científica y conductual de por qué los gatos amasan.

1. El instinto neonatal (El recuerdo del gatito)

Para entender el amasado, hay que mirar el comienzo mismo de la vida de un gato. El comportamiento es instintivo y está programado en la neurología felina desde el nacimiento.

Cuando una camada de gatitos está amamantando, instintivamente empujan sus pequeñas patas delanteras rítmicamente contra el abdomen de su madre, justo alrededor de sus ubres. Esta acción de presión estimula físicamente las glándulas mamarias de la madre, desencadenando la liberación de oxitocina y estimulando el flujo de leche. Sin esta acción de amasado, los gatitos no obtendrían suficiente comida para sobrevivir.

Durante este proceso de lactancia, el gatito está cálido, seguro, alimentado y unido a su madre. La acción física de amasar queda vinculada neuroquímicamente de forma permanente en el cerebro del gatito con sensaciones de consuelo, seguridad y apego materno.

La permanencia en la edad adulta: Incluso cuando un gato crece, es destetado y se muda a un hogar humano, esa vía neuroquímica permanece intacta. Cuando un gato adulto doméstico se siente relajado, seguro y cómodo —acurrucado en una manta suave o sentado en el regazo de su dueño— su cerebro retrocede a ese estado de bienestar de la etapa de gatito. La manifestación física de esa comodidad es volver a amasar.

Cuando tu gato te amasa, te está comunicando que lo haces sentir tan seguro como lo hizo su propia madre.

2. Reclamar territorio (Las glándulas odoríferas)

Si bien la comodidad es el principal impulsor psicológico del amasado, existe una razón secundaria de base biológica: el marcado territorial.

Los gatos son animales territoriales y dependen del olor como su principal forma de comunicación. Poseen glándulas odoríferas especializadas ubicadas entre los dedos de las almohadillas de sus patas. Cada vez que un gato flexiona los dedos, empuja hacia abajo y tira hacia arriba durante una sesión de amasado, está liberando físicamente sus feromonas únicas en las fibras de la manta, el sofá o tus jeans.

Estas feromonas son indetectables para el olfato humano, pero para otro gato, son una señal clara. Al amasar en tu regazo, tu gato te está marcando con su olor: deja un mensaje químico que indica propiedad sobre ese humano y ese lugar específico.

3. Creando un nido (La ascendencia salvaje)

Antes de que los gatos fueran domesticados, sus ancestros salvajes (Felis silvestris lybica) tenían que crear sus propios lugares seguros para dormir en estado silvestre.

Cuando un gato montés se prepara para dormir o dar a luz, debe apisonar la hierba alta, aplanar las hojas y quitar los escombros para crear un nido suave, seguro y oculto. El movimiento rítmico de empujar y patear al amasar es el movimiento físico exacto requerido para romper el follaje rígido y construir una cama cómoda.

Cuando tu gato doméstico salta sobre tu cama, da tres vueltas en círculo y amasa la funda del edredón durante cinco minutos antes de acostarse, está reproduciendo el instintivo ritual de construcción de nidos de sus ancestros. Se asegura de que la superficie esté configurada para un sueño cómodo.

4. Estiramiento y mantenimiento muscular

Los gatos son atletas que dependen de su capacidad para ejecutar carreras explosivas y saltos verticales potentes. Para mantener esa flexibilidad, necesitan estirarse con frecuencia.

El amasado funciona como una forma eficaz de estiramiento felino. Si observas de cerca cuando un gato amasa, no solo mueve sus patas: se extienden hacia adelante, agarran la tela y tiran hacia atrás, estirando los músculos y tendones a través de los hombros, por la espalda y hasta las piernas. Es una liberación física satisfactoria, especialmente después de despertarse de una larga siesta.

5. El indicador del celo (Gatas)

Existe un caso específico en el que el amasado no tiene nada que ver con el confort materno o la construcción de nidos.

Si tienes una gata sin esterilizar y, de repente, comienza a amasar el aire con sus patas traseras mientras se congela con la mitad delantera bajada y la cola empujada hacia un lado, no está haciendo galletas. Ha entrado en la fase activa de su ciclo de celo (estro) y asume la postura de apareamiento (lordosis) para señalar su disposición a los gatos machos.

La solución a este tipo específico de amasado, junto con los aullidos vocales que lo acompañan, es la esterilización quirúrgica.

Cómo manejar el amasado doloroso (Sin desungular)

Si bien amasar es una señal de confianza del gato hacia su dueño, puede ser físicamente doloroso si el gato prefiere hacerlo directamente en las piernas desnudas mientras extiende por completo sus garras afiladas.

¿Qué debes hacer? Nunca castigues a un gato por amasar. Si le gritas, lo alejas bruscamente o lo rocías con agua, no entenderá que sus garras te lastiman. Solo entenderá que has rechazado su demostración de confianza, lo que puede dañar tu vínculo con él.

En su lugar, maneja el comportamiento de manera proactiva:

  1. Mantén las garras recortadas: Esta es la solución más fácil y efectiva. Compra cortauñas felinos de calidad y recorta de forma segura las puntas afiladas y translúcidas de sus garras delanteras cada dos o tres semanas. Sin las puntas afiladas, el amasado se convierte en un masaje indoloro.
  2. La manta de barrera: Mantén una manta gruesa, dedicada y de tejido tupido (como vellón o lana gruesa) doblada en el respaldo del sofá. En el momento en que el gato se suba a tu regazo y arranque el motor del ronroneo, desliza la manta gruesa sobre tus piernas antes de que salgan las garras.
  3. Redirección positiva: Si te están lastimando y no tienes una manta, levanta suavemente al gato por el torso y colócalo sobre una almohada suave o una cama para gatos de felpa junto a ti en el sofá. Acarícialos continuamente mientras pasan a amasar la almohada en lugar de tu piel.
  4. Nunca los desungules: No recurras bajo ninguna circunstancia a la desungulación (oniquectomía) para detener los dolorosos amasamientos. La desungulación amputa el último hueso de los dedos del gato, provocando dolor crónico y graves problemas de comportamiento. Es inhumano e innecesario.

Conclusión

La próxima vez que tu gato comience a marchar rítmicamente sobre tu estómago, aprecia el momento. A través de una combinación de memoria neonatal, comunicación olfativa y antiguos instintos salvajes, tu gato está realizando un ritual que refleja su estado de bienestar. Aunque requiera una manta gruesa para soportarlo, “hacer galletas” es la manifestación física del contento y la confianza felina.